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ÓSCAR FARFÁN

CONTRIBUCIÓN A UNA CRÍTICA DE LA DURACIÓN Y LA EQUIVALENCIA

Esta selección de fotografías analógicas reúne dos cuerpos de trabajo. El primero comprende paisajes naturales realizados mediante exposiciones de ocho horas; 

el segundo, retratos, paisajes y locaciones urbanas registrados con exposiciones de una hora. 

 

En ellas busco condensar un lapso continuo de tiempo inscrito alegóricamente en la emulsión mediante su proceso químico. Frente a una temporalidad fragmentada y acelerada, este gesto de dilación propone una prórroga que abre un espacio de reflexión en torno a la objetivación del tiempo humano. En oposición a la lógica del instante, estas imágenes lentas registran un devenir continuo que permanece como rastro material de una duración.

 

Son imágenes, mas también son tiempo abstracto encapsulado en representaciones de cuerpos, naturaleza y ciudad. El proceso químico que las constituye sugiere entenderlas como huellas físicas de un lapso de tiempo humano fetichizado. Funcionan como signos del tiempo social convertido en cosa donde lo sensible se transforma en materia y papel. La hora —y, por tanto, la jornada laboral—, unidad de medida fundamental en la organización capitalista de la producción y el intercambio, se plantea aquí como un espacio de experiencia física y visible. El tiempo que habitualmente aparece como una magnitud abstracta y cuantificable, se vuelve en estas fotografías, al menos metafóricamente, objeto destinado a la contemplación.

 

Las piezas fotográficas se conjugan con datos financieros históricos y con información en tiempo real sobre el valor de los metales de acuñación—oro, plata y cobre—, así como con una proxy de la deuda pública mexicana actualizada segundo a segundo. Yuxtapongo de este modo registros correspondientes a distintas formas de aprehender y abstraer la experiencia. Uno de índole social,  objetivado, situado y presente. Otro económico, constituido por signos numéricos que circulan independientemente de nuestra percepción inmediata. Su conjunción revela una coexistencia conflictiva: frente a un tiempo humano que transcurre bajo apremio en cuerpos, con espacios y duraciones concretas, el tiempo abstracto e impersonal del capital —opresivo y deslocalizado— se manifiesta como un flujo incesante, ubicuo y dotado de una dinámica aparentemente autónoma.

 

En un contexto en el que los procesos de fragmentación, circulación y desmaterialización propios de la modernidad capitalista han alcanzado una intensidad inédita, la muestra plantea una tensión entre distintos sistemas de representación del tiempo y, en un sentido más amplio, entre diversos grados de proximidad al mundo. Asimismo, reconoce que estos registros participan, aunque en grado desigual, de procesos de objetivación y fetichización, en un juego de espejos silencioso y palpable a la vez.

 

Óscar Farfán




 

Agradecimientos


 

Los componentes electrónicos y computacionales de estas piezas fueron desarrollados en el Taller de Cómputo Físico de la Licenciatura en Arte y Comunicación Digitales de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma bajo la dirección del Dr. Hugo Solís.

 Estudiantes participantes: Alison Méndez, Omar Correa, María García, Bibiana Lides, Felipe Ramìrez, Martha Ramos, Magally Rodríguez, Paola Curiel, Éric Campos, Héctor Quintana, Jesús Flores, Paulina Ugalde, Juan José Valdés, Valentina Godínez, Héber Vázquez.

Bucareli 108, interior 107. Col. Centro. CDMX

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